Desvelando El Secreto Masónico

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  Así como no es lo más conveniente que llamen a la puerta de la masonería aventureros intrépidos a la búsqueda de nuevas emociones, asimismo, no es deseable que espíritus que fomentan en su vida la verdadera búsqueda, por respeto o prudencia no se resuelvan a dar el paso definitivo.

Los primeros enseguida se decepcionarán y si no son capaces de conectar con la nueva realidad que se les presenta, acabarán optando por el abandono.

En cuanto a los segundos, habrán perdido la oportunidad de confraternizar con la respetable Orden de los francmasones, custodios del  “Método Real”.

Cada hombre llega a la masonería por su propio camino, con sus circunstancias y propias inquietudes, pero lo idóneo es llegar a la francmasonería una vez se ha adquirido cierto dominio de las leyes terrenales. Esas que modelan nuestra psicología por medio de la misma experiencia que nos otorga la práctica de la vida.

A partir de ahí, cuando el individuo ha conseguido cierta estabilidad en el plano material tras adaptarse con éxito a su entorno social, de haber alcanzado madurez y equilibrio emocional, puede suceder que se sienta satisfecho y estime que su tarea terrenal ha concluído.

O por el contrario, es posible que después de alcanzar estas cotas, vislumbre lo  efímero de la existencia física y sienta alguna suerte de inquietud en su fuero interno, “algo” que le transmite que su tarea está inconclusa.

Oraculo de Delfos (Grecia)

  A de tenerse en cuenta, que independien- temente de las circunstancias concretas que conviven en cada individuo, la francmasonería ofrecerá invariablemente la misma respuesta: “Nosce Te Ipsum”, aquel enunciado que aparecía tallado en el Oráculo de Delfos y que a día de hoy sigue reproduciéndose sobre la entrada de innumerables Logias masónicas.

El mundo sigue involucrado en sus ciclos; las guerras y la injusticia continúan como antaño lastimando a la humanidad, sólo que el mapa donde se producen los acontecimientos ha cambiado.

En los países donde se ha logrado estabilidad social se ha favorecido la aparición de condiciones de vida más dignas, que ha cristalizado en el progreso de la libertad y los derechos humanos.

Los fracmasones de todo el mundo deben de mantener viva una reflexión elaborada desde el corazón: un esclarecimiento del porqué de la existencia de nuestra Orden, ya que la masonería es teoría, reflexión y praxis.

Es preciso que el mundo se pacifique.

 Ha llegado la hora de que el Ser Humano conquiste la divinidad de su reino interior.

 La ausencia de líderes es un indicador de que la etapa patriarcal de la raza humana se ha terminado. La falta de soluciones por parte de las ideologías, no hacen sino acrecentar el problema en el que se haya inmerso el ser humano, cuyo denominador común es la crisis de la propia existencia.

 Esto sucede porque aunque hemos alcanzado un alto grado de desarrollo tecnológico aún no hemos dirimido la cuestión de qué hacer realmente con la vida.

  Es preciso derribar los falsos ídolos.

“La Humanidad Ideal” no puede ser construída mientras haya hombres que sigan los dictámenes de otros eludiendo la responsabilidad de ejercer la verdadera razón por la que el ser humano está en el mundo.

 El verdadero secreto de la francmasonería es ayudar a construir ese modelo de hombre.

Cadena union fraternal en una logia

La masonería promueve la fraternidad entre los hombres basada en el código ético que se halla inscrito en el corazón. En este sentido la masonería es una escuela de valores y es por esta razón que los francmasones se dicen entre sí “hermanos”. Porque es en el seno de la comunidad donde se comparte esta filosofía, el campo donde se pone en práctica.

No puede haber evolución espiritual si antes no se despiertan los sentimientos de amor hacia los semejantes.

Cadena fraternal antiguos constructores

 La cadena de Únión Fraternal que habitualmente se forma durante una tenida masónica evoca la indisoluble unión de los iniciados.

 Los antiguos constructores constituían un organismo sólido capaz de suscitar vocaciones duraderas. La formación era larga y rigurosa. Durante siete años el joven masón se iniciaba en la técnica y en el alma de todos los gremios. Iniciaba luego un periplo de logia en logia para codearse con el mayor número de masones y tener un mejor conocimiento del oficio y de la vida. Cuando se sentía preparado culminaba el aprendizaje ante una asamblea de maestros ante quienes presentaba una obra maestra.

 Culminar un aprendizaje es, esencialmente, saber servir a la comunidad y conocer las actitudes rituales interiores y exteriores que hacen al hombre consciente de sus deberes; el buen aprendiz ama y respeta la herramienta que le sirve para perfeccionar la materia y perfeccionarse a sí mismo. En cuanto penetra en una obra, se le pide que saque las herramientas de la caja al comenzar el trabajo y que las limpie por la noche; las contempla, pero no tiene todavía derecho a utilizarlas. Cuando haya percibido en su carne toda la nobleza de la herramienta, podrá tomarlas con rectitud en sus manos.

noviembre 18th, 2015

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